Balanceando las vistas desde una ventana
que intensifica los colores hasta parecer
conejos que escapan de chisteras
de niños magos,
mientras llovía,
veía caer tus párpados
sobre la calle mojada y las estrellas tintineantes.
¿Quién era yo? me preguntaba
saltando agarrado al trapecio con una mano
mientras la otra agarraba las trenzas de niña
de las que nunca pude tirarte.
Equilibrista,
funambulista y
trapecista vital,
con vocación de vocalista sin voz
y sin red de seguridad
que recoja el cuerpo
cuando cae de las nubes más altas,
aquellas que
dibuja tu respiración
cuando duermes y abrazas mi pecho.
que intensifica los colores hasta parecer
conejos que escapan de chisteras
de niños magos,
mientras llovía,
veía caer tus párpados
sobre la calle mojada y las estrellas tintineantes.
¿Quién era yo? me preguntaba
saltando agarrado al trapecio con una mano
mientras la otra agarraba las trenzas de niña
de las que nunca pude tirarte.
Equilibrista,
funambulista y
trapecista vital,
con vocación de vocalista sin voz
y sin red de seguridad
que recoja el cuerpo
cuando cae de las nubes más altas,
aquellas que
dibuja tu respiración
cuando duermes y abrazas mi pecho.