Porque también hay días en que me pierdo,
que no encuentro el hilo rojo que sujeto y
que recorre el camino que un día imaginé.
También hay días en que todo explota y
me siento polvo soplado desde la esquina
de un mueble viejo y dolorido.
Como las piezas de un puzzle que cae rodando por las escaleras
y reparte sus trozos por la alfombra,
detrás de las patas de las sillas que decoran la entrada de la casa
y aquella esquina olvidada donde nunca llega el sol.
Como fruta caída del árbol donde nació
que se estrella inesperadamente contra el suelo
y se estremece entre sudores de pulpa y grietas de colores ocres,
repartiendo trozos de piel por la tierra que la rodea.
Pero también hay siempre unas manos que agarran las mías
y que huelen como las tuyas y dibujan como las tuyas.
Que saben como las tuyas y acarician como las tuyas.
Que me levantan del suelo y cuidan mis raíces,
mis ramas y mis frutos, que unen mis trozos
y riegan el árbol donde nos columpiamos.
Y nace otro día.
Escribir era abrir una herida para que saliera la sangre que sobraba. Mi vida nunca fue más que la eterna ilusión de no ser un cúmulo de puntos suspensivos...
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martes, 24 de octubre de 2017
lunes, 16 de octubre de 2017
Instrucciones para la vida
1- Sonreír.
2- Encontrarte.
3- Volver a sonreír.
4- Perderse en tus ojos.
5- Saborear el calor que desprende tu cuello.
6- SoñarTE.
7- Abrir los ojos y saborear tu existencia.
8- Enredar los pies bajo las sábanas mientras vuelan las estaciones.
9- La lluvia desde la cama (la tuya).
10- Nosotros.
-FIN-
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