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domingo, 8 de septiembre de 2019

Sin saber

Aunque a veces pierda el como
Siempre se cual es mi qué. 
Las mejores cosas suelen suceder sin saber por qué.
Como cuando te bañas en el mar en verano y de repente se desata una pequeña
tormenta y empieza a llover y no puedes parar de reír pensando que te estás mojando y te das cuenta que estás dentro del agua.
Y te ríes por estar mojándote por aguas distintas que es la misma a la vez. 
Como cuando ves a alguien por primera vez a través de un cristal y en el instante siguiente estáis abrazados rodeados de flores moradas.

A veces no encuentro el como para hacerte saber 
Que la vida 
No es un parque de atracciones, 
Sino algo infinitamente mejor. 
Aunque, a veces, no sepa cuál es mi como, 
Siempre sé que tú eres mi qué. 

lunes, 1 de abril de 2019

Una maleta

Detrás de la puerta había una maleta.
Una normal, ni grande ni pequeña, de piel marrón, lo suficientemente gastada para saber que se había usado bastante pero en el buen estado de conservación para saber que era una buena maleta, adecuada para todas las aventuras y viajes venideros.
En ella había lluvia, también rayos de sol, vientos, huracanes, tormentas, nubes, rayos, truenos, calor, calma, marejadas suaves y fuertes y cualquier fenómeno natural que quiera imaginarse. Había risas, caricias, palmadas, cosquillas, lágrimas, abrazos, miradas, besos, noches en vela, música, silbidos, guerras de almohadas, bocadillos calientes (y fríos), paraguas, libros, cuentos, linternas, sombreros, toallas, limonada, café, croasanes, helados, una tienda de campaña, sacos de dormir, colchones, hogueras, una guitarra y un pastor alemán que correteaba por el fondo.
La piel de la maleta olía a sal de todos los mares, a arena caliente de playa, a hierba mojada y bosque, a piedra volcánica y a hielo azul.
Expectativas....

lunes, 18 de febrero de 2019

Yo no quería escribir la canción más hermosa del mundo

Yo no quería escribir la canción más hermosa del mundo.
Y sin embargo, lo estamos haciendo a cuatro manos.
Sin ser conscientes y sin pretenderlo.
Tú cogías los folios
y yo afilaba los lápices.
Tú ponías las mayúsculas y borrabas los puntos finales.
Yo subrayaba palabras y dibujaba exclamaciones en todas las frases.
Cambiabas los colores y rimabas consonantes,
yo inventaba un idioma y buscaba endecasílabos entre tus labios.

Mirábamos de soslayo a las sílabas que se nos escapaban
y corríamos desnudos entre los pliegues de las sábanas.
Enlazando los dedos mientras cosíamos las páginas
se mezclaban besos con tinta azul al capricho de las musas
que pasaban y decidían quedarse enredadas en tu pelo
de lluvia y arcoiris.

Sé que nunca escribiré la canción más hermosa del mundo,
pero también,
que nunca ha habido
una más bonita 
que la que nos envuelve cada día 
de esta maravillosa locura.


 
 
 

viernes, 4 de enero de 2019

La luna en el palacio

La luna en el palacio del sur,
La noche en la que amanece continuamente, 
Magdalenas de chocolate imaginarias, 
Danzas de pies y calcetines en el suelo, 
Sueños de piel, 
Gotas de lluvia saladas con sabor a miel, 
El no te enteras, contreras, brotando en la imaginación 
Y en la media sonrisa que brilla en los ojos,
La caja de madera que sirve de leña cuando hace frío
El sol de invierno que masajea la espalda cuando sopla 
El viento del norte, 
La bruma matinal sobre las montañas, 
Una taza de vino caliente en los kioskos cubiertos de nieve, 
Los churros que anhelas y no te comes, 
El agua hirviendo sobre la piel y la bañera, 
Los acantilados de la cama cuando no estamos, 
Los nervios en los aviones, 
El dónde está el hospital más cercano, 
En cualquier lugar del mundo, 
El pulpo que no te gusta y pides para mi, 
La ausencia de clichés,
Las raíces en el pecho,
Cantar delante de todos sólo para ti, 
Los contornos de Andalucía dibujados en tus labios al sonreír, 
Tus piernas de adolescente eterna, 
Los pijamas de flores, 
Las ganas, siempre las ganas. Y el hambre. 
Cosas. La vida está llena de cosas. 
Y de ti. Y contigo.