Compro sueños guardados bajo la alfombra,
deseos escondidos en las cortinas,
cojines de colores
y cubos de reciclaje para todo aquello que no sabes donde poner.
Compro ilusiones deshechas, maletas rotas,
la sal de las heridas y las lanzas que las abren.
Regalo alas por docenas -por si se te pierde alguna-,
vuelos sin billete de vuelta
y saltos sin paracaídas.
Regalo las vidas que me dieron los gatos,
canciones a oscuras
y mañanas de sol para los días nublados.
Cambio cerraduras por puertas abiertas,
persianas echadas por ver llover a través de tu ventana,
armaduras por piel desnuda
y cajones de ropa vieja por armarios que llenar.
Cambio lágrimas por abrazos
que rehacen el puzzle de la vida,
dudas por fe,
y café frío por tostadas quemadas los domingos por la mañana.
Vendo heridas y beso cicatrices.
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