Comencé a dibujar la noche en mis dedos
Recordando como era soñarte.
Pero, ¿sabes, amor?,
La noche no termina nunca de llegar
Mientras escuche tus pasos acercándote lentamente
Al hueco que, vacío, siempre has ocupado
aún cuando no lo sabíamos.
Porque el día me sorprendió amándome o, lo que es lo mismo,
Escribiendo una historia en la que tú dejabas caer la ropa
En el camino a la cama que siempre fue tuya
Y donde yo te esperaba sin todavía conocernos.
Donde el insomnio pasó a recrear las líneas de tus piernas
Y el calor que nace de la curva de tu cuello,
Olvidando,súbitamente, las noches previas al día que nací.
Aquellas, en las que se apoderaba de las horas
Que el reloj se empeñaba en marcar
Aunque no pasara el tiempo.
Por eso, me atreví a llamarte así, amor,
(Con vergüenza, como cuando le tiraba de las coletas
A la niña que mordía mi desayuno.)
Por eso, me atreví a coger las plumas de tus manos
Para darle color a mis alas
Mientras nos amanecía sin llegar antes la noche
En un vicioso círculo de silencios, saliva y sudor,
De palabras y mordiscos conjugados al unísono
Engarzados en una partitura que nos empeñábamos
En escribir en tus caderas, con mi lengua y la tuya.
Por eso, me atrevo a llamarte así,
sin haber dicho un solo porqué pero diciéndolos todos a la vez.
Porque la vida me sorprendió amándome
de la manera más hermosa:
poniéndole tu nombre a mis manos
Y tus labios a mi sonrisa.
Por eso, me atreví a llamarte así: amor.
Por eso, con todos los porqués del mundo en mis manos,
quiero tirarte de las coletas cada mañana
mientras muerdes el desayuno.
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