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miércoles, 24 de mayo de 2017

Ojalá

Ojalá no me mires nunca sin que se dilaten tus pupilas.
Quiero mirarte en mis ojos con el entusiasmo
de quien descubre el mundo amaneciendo la primera vez
o ve su primera estrella fugaz,
como el que deja escapar una sonrisa porque ha puesto 
el primer sello en su pasaporte 
en el aeropuerto de Katmandú.

Ojalá no me mires nunca preguntándote 
cuál es el camino a casa 
o como quien mira un recuerdo que no sabe por qué guarda 
en un rincón polvoriento de los cajones de la cabeza.

Ojalá no me mires nunca con otro miedo 
que el de la ilusión desconocida
de recorrer 1.000 mundos distintos y 10.000 vidas vírgenes
saltando entre planetas y estrellas que guardaban las plumas azules
de 1.000 vidas anteriores.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Era ésto

Un mensaje en el espejo, 
El rasgar del lápiz contra el papel, 
El retumbar de tambores de tus tacones.
Una ducha caliente y a oscuras,
Una almohada que aterriza en el suelo jadeante,
Diez estrellas fluorescentes en el techo del salón, 
La tiranta del vestido que resbala por tu hombro,
Un libro abierto en la mesa y pan tostado,
El olor a pimienta (de Jamaica) y canela de tu cuello,
Convertirnos en cíclopes,
Saltar al vacío agarrado de tu mano.
Tu ropa interior tendida con la mía, 
El hueco de la cama cuando me siento extranjero
en la casa donde crecí. 
El roce de tu pelo en mi pecho,
Un beso lento. Y otro.
Cuatro pies que se anudan entre ellos, 
Dos manos que regalan vida
Y otras dos que la agarran.
Tú abriendo la puerta,
Yo inventando palabras.

La vida era ésto. 

martes, 16 de mayo de 2017

X

Ahora, por fín, puedo mirar el cielo desde abajo,
como aquella vez que dijiste
¿sabes qué?.........
y la respuesta fue un simple nada,
un complejo nada,
rebosante de todos los silencios
y todas las complejidades del mundo,
estandarte de una ecuación
en la que caben las piezas de un puzzle inacabado
y ya perfecto por sí mismo,
que se construye cada vez que apoyas la cabeza en mi hombro.
A cada nada que sumamos al todo que le sigue
te veo correr, 
salvaje, desnuda, salada de sudor,
atravesando bosques y ríos para llegar 
al lugar donde todo empezó.
¿sabes qué?, dije yo,
la nada siempre es el todo
para el que las palabras no son suficientes,
el resultado de una ecuación 
en la que la x,
siempre lleva tu nombre.