De repente los sueños se quedaron cortos.
Las calles acarician tus pasos
Pero paseas como si no volvieras de dar la vuelta al mundo,
De desnudarte y dejar tiritando a los espejos
Y la cama rebosante de besos.
Caminas como si descubrieras una aventura
Que ya conoces,
Como quien cuenta cuentos a un niño que los escucha
Por primera vez de tus labios.
Como si supieras que el final de la historia
Es que no tiene más final
Que donde tus manos tiemblan
Dibujando un nuevo comienzo sobre la piel de mis muslos.
36 minutos es el tiempo que tardas en recorrer la vida,
O la vida, o sea mis labios, en recorrerte entre temblores,
Desde aquella noche de un año que acabó en cinco
En que amaneciste el día añadiendo (te) a mis verbos nunca conjugados
Porque nunca más fueron los mismos.
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