Unos pasos en el techo,
Una puerta que se abre,
El roce de unos pies descalzos sobre la madera,
El sonido del agua al resbalar de la piel.
Una mañana cualquiera que dejó de serlo,
Unas sábanas que se caen al suelo,
Olor a café en el pasillo
Y el vaho que cubre los azulejos.
Unos dedos traviesos,
Una sonrisa que se resbala por la comisura de sus labios,
Dos palabras que salen de la boca del estómago.
Cuando abrió los ojos tenía la historia del mundo escrita en sus pupilas
Y me vio leyéndola.
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