Escribir era abrir una herida para que saliera la sangre que sobraba. Mi vida nunca fue más que la eterna ilusión de no ser un cúmulo de puntos suspensivos...
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viernes, 3 de febrero de 2017
(II)
El decía que sabía volar.
Ella, que estaba segura de eso.
El decía que sus alas eran de color azul.
Ella, que eran las más brillantes que había visto.
El decía que volarían de la mano.
Ella, lo miraba sonriendo.
Cuando estaba al borde del precipicio,
Ella lo empujó para verlo volar.
Cuando al caer vio que ella lo había empujado
No encontró razones para abrir las alas.
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