"Allí estaban sentados al borde del precipicio con la eternidad como horizonte y les parecía corto el tiempo que tenían por delante.
-Debo irme, le decía.
-Vale, pero quédate para siempre. -Nunca me marcho, lo sabes.
-Lo sé, te siento a mi lado cada momento. Pero...no te vayas, cachitos de alma se van contigo y no vuelven hasta que regresas.
-La mía se queda aquí, al abrigo de tu abrazo. Pero debo irme.
-Lo sé, pero quédate para siempre.
Y cachitos de alma vuelan cada noche por el cielo señalando el camino de regreso al hogar, como migas de pan con chocolate, como libélulas azules que sueñan con ser supernovas".
Cierra los ojos para verlas.
https://www.youtube.com/watch?v=wNI3ZOnq7Ro

No hay comentarios:
Publicar un comentario