Ya no habrá más auroras que las que traiga el anochecer.
Silencioso recuerdo de un amanecer en que no salió el sol.
Brillantes las hojas de los sauces y el resplandor de la luna...
Tan sólo me falta un nombre al que quiera llamar el corazón.
Pétalos mordidos a ambos lados del camino,
Ladera abajo corría un gorrión hacia su falda
Y las alas le pesaban y se mordía las plumas
Arrancándolas con rabia mientras lloraba.
Tras sus pasos, una risa en el vacío
Y un relámpago que lo ilumina. Se cerraron los balcones....
Y las cortinas echadas con las luces apagadas....
Y los ojos asustados,y el pecho vibrante inerte de las pasiones...
Miedo....y un tango que bailan unos pies descalzos
Con una rosa en la boca que hace sangrar los labios.
Lágrimas que grana el suelo volvieron
Y pisadas que las borraban.
Jirones de voces que traía el aire a las ventanas verdes
Donde unos ojos esperaban la noche llegar.
En las calles vacías se amontonaban los fantasmas
Bañando de blanca sangre las sábanas de sus vidas
Y un gorrión que volaba sin alas.
Donde unos ojos esperaban la noche llegar con la voz temida.
Encerrada en túnica ocre la noche llegó
Donde unos ojos la esperaban llegar.
Y los ojos buscaban el negro en las ventanas verdes...
Y las alas de un gorrión para escapar.
Pero las ventanas se cerraron y no hubo noche,
Ni gorrión, ni alas, ni túnica ocre ni negro.
Y callaron los fantasmas y las lágrimas y las pisadas.
Y así, mi amanecer volvió al cielo.
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