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lunes, 18 de diciembre de 2017

Soy una persona afortunada

Soy una persona afortunada. 
Hay un techo sobre mi cabeza
Y un plato de comida en la mesa. 
Además, hay una mesa donde ponerlo 
Y un lugar donde sentarnos.
Hay agua en los vasos y una jarra para llenarlos. 
Hay ropa en el armario, incluso más, mucha más, 
De la que realmente necesito. 
Hay un despertador que suena cada mañana 
Avisando de que es la hora de ir a trabajar
Y unos labios que beso antes de salir que hacen 
que desee estar de vuelta pronto. 
Hay un cielo encima de ti y un planeta que me cobija. 
Sonrisas que afloran cuando me ven y que echan los brazos, 
Incluso que salen corriendo a agarrarse de mi cuello. 
También hay unas manos que no me dejan sentirme perdido 
Y que me acarician toda la noche. 
Todas las noches. 

Soy una persona afortunada. 
No poseo nada pero todo lo tengo. 
Descubrí el hogar en casa desde que tus labios
Pronunciaron mi nombre la primera vez.
Gracias por regar las alas que nos trajeron hasta aquí 
Como punto de partida de lo que imaginamos para la vida. 

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El infierno era la escarcha del congelador

En realidad en el infierno hace frío. Hay historias que cuentan que allí el fuego arde constantemente, que los cuerpos y las almas se queman durante toda la eternidad (la eternidad dura 5 minutos, pero eso sólo lo sabes tú y lo sé yo, que es el tiempo que pasa entre la primera vez que miraste a través de una ventana y el fin de los tiempos de todas las vidas). Siempre lo han pintado de colores cálidos, entre rojos, naranjas, amarillos...En una ocasión vi uno sin colorear, o sin lo que los niños entienden que es colorear. Era gris en todos sus matices, y sus formas sudaban sin parar entre gritos desgarradores, llamas monocromas y caras desfiguradas.

Pero la verdad es que el infierno es como el hielo que se amontona al fondo del congelador, que va calando poco a poco en los huesos y destrozando la carne que los cubre. La agrieta, la vuelve frágil, mustia, roma y vitalmente aséptica.
Es un frío que carcome las comisuras de los labios y que impide que uno vuelva a sonreir, que hace sangrar las manos al irlas dejando sin piel y llenándolas de sabañones morados que ennegrecen la mirada y los ojos que la fabrican.

Es ese frío que entra por lo pies y que recorre las piernas hasta las caderas, que se instala en el estómago y la parte baja de la espalda, que sube hasta los hombros y se sienta en los trapecios a columpiarse mientras hace que te encojas poco a poco y te hace desaparecer. 

Cuando has atravesado el infierno descalzo ese frío se convierte en inquilino permanente de ese pequeño trocito del esternón donde aprietan los huecos que, en lugar de dejar espacio para respirar, se llevan todo el oxígeno que tenías guardado para momentos de emergencias . ¿Existen los copos de escarcha? yo tengo las plantas de los pies convertidas en ellos (o algo parecido, que viene a ser lo mismo que el tránsito que hacen los míos buscando los tuyos bajo las mantas hasta que se enredan como contorsionistas eternos, con esa sonrisa que sólo surge cuando las cosas no pueden ser de otra forma).

Es cierto, el infierno es frío. Si has estado allí, lo sabes. Y se te queda un trocito dentro para siempre, para recordarte que cuando lo has cruzado una vez, tus pasos no olvidan el camino, aunque amenace con crecer y colonizarte entero de una vez para siempre. 

lunes, 6 de noviembre de 2017

Completamente viernes

El primer rayo de luz que se cuela 
por las rendijas de la persiana,
el café caliente de las mañanas de los domingos,
el olor a pan tostado que invade la casa,
la yema de un huevo frito derramándose lentamente 
por el plato antes de ser rebañada por una mano ansiosa,
las croquetas frías de la cena,
el vaho de la ducha que disfraza los espejos,
el sabor del sudor del deseo irrefrenable,
un rizo indómito y rebelde que se empeña en seguir 
su propio camino,
una manta de cuadros de colores, 
el té de la una de la madrugada,
la lluvia a oscuras desde el sofá, 
mi pijama cayendo lentamente desde tu cintura al suelo,
pies que abrazan como si fueran manos 
y manos que besan como labios que no saben 
guardar las formas ni las apariencias que no conocen. 
Mi suerte.

martes, 24 de octubre de 2017

De trozos y raíces

Porque también hay días en que me pierdo,
que no encuentro el hilo rojo que sujeto y
que recorre el camino que un día imaginé. 
También hay días en que todo explota y 
me siento polvo soplado desde la esquina
de un mueble viejo y dolorido. 

Como las piezas de un puzzle que cae rodando por las escaleras
y reparte sus trozos por la alfombra,
detrás de las patas de las sillas que decoran la entrada de la casa 
y aquella esquina olvidada donde nunca llega el sol.

Como fruta caída del árbol donde nació  
que se estrella inesperadamente contra el suelo
y se estremece entre sudores de pulpa y grietas de colores ocres,
repartiendo trozos de piel por la tierra que la rodea.

Pero también hay siempre unas manos que  agarran las mías
y que huelen como las tuyas y dibujan como las tuyas.
Que saben como las tuyas y acarician como las tuyas.
Que me levantan del suelo y cuidan mis raíces,
mis ramas y mis frutos, que unen mis trozos
y riegan el árbol donde nos columpiamos.

Y nace otro día.


lunes, 16 de octubre de 2017

Instrucciones para la vida


1- Sonreír.
2- Encontrarte.
3- Volver a sonreír.
4- Perderse en tus ojos.
5- Saborear el calor que desprende tu cuello.
6- SoñarTE.
7- Abrir los ojos y saborear tu existencia.
8- Enredar los pies bajo las sábanas mientras vuelan las estaciones.
9- La lluvia desde la cama (la tuya).
10- Nosotros.
-FIN-
 

lunes, 25 de septiembre de 2017

......

 A veces, aún me asusto cuando se apagan las luces y no te veo.
Salto de la cama como un  gato asustado para oírte respirar
en el silencio de la noche junto al crujir de las sábanas de colores
que elegí para ti, pensando que cuidarían tus sueños.
Vuelvo atrás sabiendo que no será la última de la noche.
Me enamora el sonido del aire que sale de tu boca 
susurrando los sueños que nunca me cuentas.
Acaricio cada uno de los dedos de tus manos, 
siempre cálidos, acogedores,
que despliegan su efecto tranquilizador
como un valium natural cargado de efectos mágicos.
Me acurruco en sueños en el hueco que dejan tus rodillas dobladas
para dormir en paz contigo y con la voz que dentro de mi cabeza
recita tu nombre.
Duerme tranquila.
Sueña feliz.
Sonríe.
Vive.
 
 

lunes, 21 de agosto de 2017

No hay monstruos bajo la cama

No hay monstruos bajo la cama. 
En realidad, nunca los hubo. 
Sólo fantasmas nacidos de imaginar su ausencia
Del mundo que ella misma había dibujado
Con mis dedos. 

Sólo había huecos que se desvanecian 
Cuando, a 36 minutos, 
Ella imaginaba donde estaría yo y que estaría haciendo
En ese mismo momento en que mi recuerdo 
Cruzaba temerario por su cabeza. 
Entonces era cuando sonreía de esa manera
En que sólo ella sabe hacerlo, 
Echando de menos algo 
Que ni siquiera sabía que ya estaba sucediendo.  

En un cajón había recuerdos de ella, 
Cuando vestía de gris 
Con una niña en la cintura
Moviendo la mano en señal de despedida 
Al tiempo que sus labios susurraban
 "vuelve pronto",

Ya no hay monstruos bajo la cama. 
Sólo un largo camino de 400 años 
Y varias vidas en juego
Que ha llegado a su fin, 
Para parir uno nuevo
Dibujado a cuatro manos.

Ahora los monstruos y los fantasmas
Son libélulas azules sobre las que montamos
Pintando el cielo de colores que aún ni siquiera existen.  

jueves, 27 de julio de 2017

Detalles

Alguien dijo alguna vez que Dios está en los pequeños detalles.
El camino a la playa,
Los granos de arena que se pegan a la piel,
La caída del sol o la ola que nos empuja hacia la orilla. 
Una sonrisa inconsciente cada cinco segundos o 
Un nombre inesperado gritado por una voz desconocida. 
La historia de un sádico pintor contada por tus labios 
Y el dibujo de tu cuerpo inventando nuevas constelaciones 
Mientras pregunto por qué los amores que duelen 
Son más intensos que los que la vida suele regalar a las buenas personas.

Detalles que hacen que a Dios se le olvide dejar de sonreír, 
Que hablan de una niña de 9 años 
Que creció formando parte del sueño
De aquel que no lo sabía
Y sin embargo,
La anhelaba y extrañaba cada vez que cerraba los ojos.

Detalles como esa mirada furtiva 
De los mismos ojos que me miraron atravesando Casablanca 
Haciendo amanecer mientras caía la noche al empezar el invierno. 


viernes, 14 de julio de 2017

Barcos

Sólo queremos ser barcos en mar en calma
cuando el viento sopla a favor
meciéndonos hacia un horizonte idílico
anaranjado, cálido y acogedor,
como aquellos abrazos que prometen
seguridad, entereza y besos largos y lentos
que duran toda la noche.

El mar se eriza, a veces, sin anunciarse
con el tiempo suficiente para refugiarnos 
en algún malecón donde esperar
que pase la tempestad.
La espuma de las olas invade la cubierta,
la lluvia nos golpea la cara
y las velas crujen preguntando
porqué nadie las despertó a tiempo 
para ponerse a resguardo del viento que,
minutos antes las acariciaba 
y ahora las parte en mil pedazos.

Una voz nos grita que nos pongamos a cubierto, 
que escondamos la cabeza bajo las almohadas
y que nos abrochemos los chalecos salvavidas
o volvamos a aquel puerto conocido.
Yo, prefiero gritaros al mar y a ti,
para que me des tu mano
y agarremos el timón,
nos limpiemos juntos la sal de  los ojos
y nos curemos las heridas provocadas
por los golpes de todo aquello con los que la tormenta
nos hace notar su presencia.
Quiero que el mar me escueza en las heridas
mientras sonreímos mirándonos
en aquellos momentos en que el barco amenaza con partirse,
sabiendo que volaremos por encima de cualquier naufragio.




 

miércoles, 5 de julio de 2017

Coordenadas

No sé cómo siquiera se puede imaginar
Que existen lugares que no somos capaces 
De crear en los sueños.
Yo, por ejemplo, un 19 de diciembre,
soñé dormir en tu ombligo.
Y dibujé líneas en el cielo 
Y mapas en el aire
Con las coordenadas exactas que me condujeron 
A la sonrisa que adornan tus labios 
Mientras duermes.

viernes, 23 de junio de 2017

El mismo lugar

Yo también tengo miedo a veces. 
Otras veces, el sueño no me acompaña 
y paso las horas mirando la luz de las farolas
que se filtra por el hueco de la ventana.

A veces, me muerde la boca del estómago
mientras me pregunto qué estarás haciendo y 
por que me asusta tocar el hueco que hay a mi lado
en el colchón que guarda tu forma.

A veces, la vida es jodida.
Otras, la jodemos nosotros mismos.
A veces, deseo salir corriendo
porque no me encuentro a mi mismo,
pero sé que el punto de llegada
es el mismo que el de partida.

Tú.

Otras veces, siento unas alas enormes capaces de recorrer el universo.
También, a veces, pesan como si las plumas fueran plomo 
y los ojos anclas 
que enganchan con el centro de la Tierra.

 A veces, 
me miras y dices y me creo y me haces creer que, es verdad,
que soñabas conmigo, que imaginabas, creías, sentías y sabías,
que, es verdad, que sueñas, imaginas, crees, sientes y sabes,
que no te ha pasado nada mejor en la vida.

Y yo, me sonrío a mi mismo en ti, y renuncio a serlo.
Me niego a ser pasado.

Quiero ser lo mejor que te pase cada día de mi vida.

miércoles, 7 de junio de 2017

Entre nadas

Nada, responden tus labios 
mientras tus ojos contestan TODO
a los míos que
te gritan que nunca había sido más feliz
que en este jodido momento 
en que resulta imposible descrifrar
donde empieza uno y acaba el otro.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Ojalá

Ojalá no me mires nunca sin que se dilaten tus pupilas.
Quiero mirarte en mis ojos con el entusiasmo
de quien descubre el mundo amaneciendo la primera vez
o ve su primera estrella fugaz,
como el que deja escapar una sonrisa porque ha puesto 
el primer sello en su pasaporte 
en el aeropuerto de Katmandú.

Ojalá no me mires nunca preguntándote 
cuál es el camino a casa 
o como quien mira un recuerdo que no sabe por qué guarda 
en un rincón polvoriento de los cajones de la cabeza.

Ojalá no me mires nunca con otro miedo 
que el de la ilusión desconocida
de recorrer 1.000 mundos distintos y 10.000 vidas vírgenes
saltando entre planetas y estrellas que guardaban las plumas azules
de 1.000 vidas anteriores.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Era ésto

Un mensaje en el espejo, 
El rasgar del lápiz contra el papel, 
El retumbar de tambores de tus tacones.
Una ducha caliente y a oscuras,
Una almohada que aterriza en el suelo jadeante,
Diez estrellas fluorescentes en el techo del salón, 
La tiranta del vestido que resbala por tu hombro,
Un libro abierto en la mesa y pan tostado,
El olor a pimienta (de Jamaica) y canela de tu cuello,
Convertirnos en cíclopes,
Saltar al vacío agarrado de tu mano.
Tu ropa interior tendida con la mía, 
El hueco de la cama cuando me siento extranjero
en la casa donde crecí. 
El roce de tu pelo en mi pecho,
Un beso lento. Y otro.
Cuatro pies que se anudan entre ellos, 
Dos manos que regalan vida
Y otras dos que la agarran.
Tú abriendo la puerta,
Yo inventando palabras.

La vida era ésto. 

martes, 16 de mayo de 2017

X

Ahora, por fín, puedo mirar el cielo desde abajo,
como aquella vez que dijiste
¿sabes qué?.........
y la respuesta fue un simple nada,
un complejo nada,
rebosante de todos los silencios
y todas las complejidades del mundo,
estandarte de una ecuación
en la que caben las piezas de un puzzle inacabado
y ya perfecto por sí mismo,
que se construye cada vez que apoyas la cabeza en mi hombro.
A cada nada que sumamos al todo que le sigue
te veo correr, 
salvaje, desnuda, salada de sudor,
atravesando bosques y ríos para llegar 
al lugar donde todo empezó.
¿sabes qué?, dije yo,
la nada siempre es el todo
para el que las palabras no son suficientes,
el resultado de una ecuación 
en la que la x,
siempre lleva tu nombre.

miércoles, 26 de abril de 2017

Esos otros días

Hay días en los que llueve tan fuerte 
que ni siquiera moja.
Días en los que las nubes miran amenazantes
sin fuerzas para hacer reventar sus entrañas
y sólo pasan de largo con los ojos tristes,
mientras el viento las mira lánguidamente
sin entender porque no quieren jugar con él.
Hay días en que las nubes me arropan antes de dormir
y guardan la tormenta para mi, 
esperando el momento en que lluevan mis manos
y, al fin, pueda ver caer las gotas a través de la ventana.
 

sábado, 15 de abril de 2017

Esos días

Hay días en que necesito
Que tú le des cuerda al mundo,
En los que sean tus labios 
El café caliente de cada mañana.
Hay días en los que los ojos se me apagan
Y necesito que sea el olor de tu nuca 
El que haga que amanezca . 
En los que siento que no te tengo
Y en los que más fuerte me agarras 
Apartando las nubes con las yemas de los dedos.
Hay días en que todo está tan oscuro 
Que no puedo parar de verte. 


viernes, 14 de abril de 2017

Esas jodidas veces

Esas jodidas veces
en que necesitaste notar
La ausencia 
Para sentir 
la presencia de quien te abría 
Las ventanas de la vida,
La luz.
El calor de un cuerpo
Que se enfrió sólo 
Cuando la rutina de acariciarlo se volvió 
Monótono olvido.
Esas jodidas veces 
en que cerrabas la puerta 
A medio vestir porque llegabas tarde
Dejando besos pendientes
colgando de unos labios abiertos 
que perseguían 
Los tuyos con el mismo anhelo
Que antes 
De besarlos la primera vez.
Esas jodidas veces
En que sólo me veías
Cuando ya me había marchado
Y no me tenias delante.
Esas jodidas veces 
En que las heridas más abiertas 
Son las que ya han dejado de sangrar.

sábado, 1 de abril de 2017

Lo sé

¿Sabes?,  dijiste, nunca fui nada de lo que soy ahora
Aunque al mismo tiempo siempre fui todo.
Entonces era el viento el que me empujaba
Mientras caminaba por las calles de una ciudad
A la que nunca puse nombre. 
Ahora soy yo la que pone nombre a las calles de una ciudad 
Que voy dibujando al mismo tiempo 
Que empujo al viento 
Para ir donde quiero estar.
¿Sabes? te dije yo, siempre fui todo lo que soy ahora
Aunque al mismo tiempo siempre fui nada de lo que soy.
Y mientras tu pelo se enrosca lentamente sobre el pecho
Que late mirándote como un gato que acaba de despertarse,
Sé que, por fin, estoy donde quiero estar.

lunes, 20 de marzo de 2017

Así llueven tus manos

Como caen los copos de nieve
sobre las hojas de los árboles.
Así llueven tus manos despacito. (intento de haiku v.1.0)

Vamos a dejar de dejar pasar el tiempo,
de dejar los platos llenos y la ropa puesta.
Vamos a dejar de dejar que los silencios
llenen los rincones de las casas,
de que el agua no se desborde
cuando baña tus caderas.

Sal. Abre las puertas y empuja las ventanas
con ansía de no dejar oxígeno por respirar.
Que tu boca no ceje en su empeño de saborear
cada milímetro de nuestros cuerpos.

Convierte cada uno de tus pasos
 en un terremoto que derrumba los muros
que alguien inventó porque se asustó de que los
lobos se postraran ante ti. 
No escondas los dientes que la risa trae a tu boca
ni la lengua que la relame.

Descálzate, siente la tierra temblar entre los dedos
siente la hierba en tu espalda desnuda y 
el calor de tu vientre.
Siente su mirada que nace de dentro,
abrázala, agarra sus dedos entre tus manos
y sabrás que siempre estuvo en ti. 
Amamántala mientras miras a los ojos que te miran, 
yo protegeré tu garganta y su corazón con el mío.
Ahora
siéntela respirar cargada de rizos negros que se mueven al compás 
de su pecho.
Sonríe. LLegó. Os quiero.